Por Carlos Arredondo
Se cumple un aniversario mĆ”s del 2 de octubre, dĆa histórico para la historia reciente de nuestro paĆs. Sin duda, este suceso marcó a las generaciones posteriores, incluso al grado que hoy, esta nación serĆ” gobernada por una joven que gran parte de sus ideales y construcciones polĆticas vienen del resultado de la brutal masacre operada por el estado mexicano un 2 de octubre de 1968.
56 aƱos de no olvidar, y sin embargo muchas generaciones recientes hoy le han perdido el sentido al suceso, un dĆa que era causal para unificar al unĆsono la lucha de las y los estudiantes de nuestro paĆs, hoy ha perdido ese peso significativo en las generaciones, el sistema implantado por mĆ”s de treinta aƱos por el grupo neoliberal que gobernó nuestro paĆs tuvo sus repercusiones históricas, porque aunque muchas y muchos aun lo recordemos, la gran mayorĆa empieza no a olvidar pero sĆ a restar importancia de dicho suceso. A este proceso de pĆ©rdida de consciencia histórica queda enmarcada en un sistema neoliberal, que formó a millones para restarle importancia, al igual que a laĆ©tica, a la moral y al pensamiento crĆtico.
Volvamos al hecho histórico: el 2 de octubre de 1968 marcó uno de los capĆtulos mĆ”s sombrĆos en la historia de MĆ©xico, justo antes de la celebración de los Juegos OlĆmpicos en la Ciudad de MĆ©xico. En los dĆas previos, las manifestaciones estudiantiles se intensificaron tras un enfrentamiento entre estudiantes, el cual serĆa reprimido por el gobierno federal al no querer ningĆŗn conato de violencia o algo que pudiera empaƱar la imagen del paĆs ante la justa olĆmpica. Sin embargo, el gobierno no dimensionó el error que estaba cometiendo al recurrir a la represión, caracterizada por atropellos y detenciones arbitrarias, que afectó principalmente a estudiantes del Instituto PolitĆ©cnico Nacional (IPN), la UNAM y Chapingo, asĆ como a organizaciones campesinas que denunciaban tanto la deuda histórica como el olvido sistemĆ”tico hacia las regiones fuera del centro del paĆs, una situación que, lamentablemente, sigue vigente hasta nuestros dĆas.
En Tlatelolco, especĆficamente en la Plaza de las TresCulturas, se llevaba a cabo una concentración de miles de personas que pacĆficamente se manifestaban, dando cuenta que no todos estaban de acuerdo con cómo llevaba a cabo el gobierno en turno Gustavo DĆaz Ordaz. Durante dicha manifestación se empezaron a escuchar detonaciones, asĆcomo bengalas al aire, orden girada por y para el ejĆ©rcito y fuerzas del gobierno, lo demĆ”s quedó en la historia y la memoria de nuestro paĆs.
No se olvida porque tras ese suceso fueron desaparecidos y asesinados estudiantes y manifestantes. No se olvida porquemilitares y fuerzas del orden irrumpieron en domicilios privados de Tlatelolco tomando por asalto las vidas, no sólo de quienes encabezaban el movimiento, sino de quienes estuvieron y no simpatizaban con cómo se vivĆa el momento nacional. 2 de octubre no se olvida, fue y sigue siendo el grito, para el recuerdo, para el anĆ”lisis, para la construcción de una narrativa distinta de este paĆs. No se olvida porque es un recordatorio de lo que no debe volver a suceder. No se olvida por que quienes hoy nos faltan y que iniciaron esa lucha de cambiar este paĆs hoy no estĆ”n para ver cómo una Claudia Sheinbaum, primera presidenta de MĆ©xico, rinde homenaje y pide disculpas a nombre del estado mexicano a quienes no estĆ”n y a quienes participaron en el movimiento del 68. No se olvida porque falta mucho para que MĆ©xico deje de ser lo que han querido esos que sentaron las bases para que los neoliberales gobernaran y que hicieran lo imposible para que el pueblo olvide rĆ”pido las desgracias ocasionadas por ellos. Por eso mĆ”s que nunca no debemos olvidar, pero tampoco debemos dejar que vuelva a suceder un 68, un Ayotzinapa y otros hechos lamentables ocasionados por el estado, por eso la importancia de desaprender mucho de lo aprendido en estos 30 aƱos y aprender a aprender y enseƱar para formar a las nuevas generaciones en cómo el humanismo, la empatĆa y la fraternidad son necesarias para reconstruir nuestro paĆs que sigue en plena reconstrucción.
Precisamente en su primer dĆa como presidenta, Claudia Sheinbaum reconoce una vez mĆ”s que fue el estado mexicano el responsable de la matanza de Tlatelolco y la Plaza de las Tres Culturas, creo que es el momento de pasar del discurso a la acción y que la presidenta tome la rienda,no sólo de lo que suceda en el sur sureste donde el presidente AndrĆ©s Manuel López Obrador centró atenciones con justa razón haciendo Ć©nfasis en la recomposición del tejido social y en la necesidad inherente de empoderar el sector mĆ”s olvidado de los gobiernos neoliberales, pero hoy, es tiempo de mirar al sur, al norte, al este y al oeste, observar que en un MĆ©xico post pandĆ©mico, con vecinos como los Estados Unidos y una demandante seƱal de un mundo que nos quiere tener a su merced, el empoderamiento de los sectores nacionales y sobre todo la reconstrucción de la memoria histórica de las nuevas generaciones y de la construcción mediante la educación y una nueva escuela mexicana de una consciencia de clases, puede cimentar para no sólo saldar las deudas históricas y morales, sino construir una sociedad empoderada y competente con el momento histórico que se ha fecundado en nuestro paĆs.
Que no se olvide, que no pase a la historia, que siga vigente, con perdón, con recordatorios puntuales y con construcción y saldo de las deudas vigentes, que los jóvenes del 68 que hoy se han empoderado y son parte de un gobierno de esperanza no sucumban ante el poder y lo que ello involucra, que los jóvenes del 68, hoy mÔs empoderados que nunca,prevalezcan en la memoria colectiva de lo que no fue pero que puede ser, que la esperanza de un México distinto siga siendo su estandarte, que aquella voz de la juventud siga siendo la demandante y que estén a la altura de quienes hoy por desgracia nos acompañan desde la memoria.
”Hasta siempre!









1 Comment
Tu escritorio tiene una redacción fluida, eres claro al explicar y comentar los hechos históricos. Da gusto leer tus artĆculos. Gracias