El miedo del PT a perder el registro en 2027 marcó su rechazo a la revocación en la reforma electoral

El PT frenó la revocación de mandato en 2027 por temor a que Morena concentrara el voto y pusiera en riesgo su registro electoral.

Ciudad de México. La negativa del Partido del Trabajo (PT) a respaldar la revocación de mandato en 2027 dentro del llamado Plan B electoral no fue un capricho de última hora ni una diferencia menor con Morena. Detrás de esa postura estuvo un cálculo de supervivencia: el temor real de que una elección intermedia, con la presidenta en la boleta y Morena concentrando el voto oficialista, termine empujando al PT a una nueva batalla por conservar el registro.

La clave está en la historia electoral del propio PT. Según el recuento publicado este 27 de marzo por La Jornada, las elecciones intermedias han sido para ese partido comicios de “vida o muerte”, incluso cuando va en coalición. En 2021, ya dentro de la alianza que llevó a López Obrador al poder, el PT obtuvo apenas 3.2 por ciento de la votación por cuenta propia, es decir, sólo 120 mil 289 votos arriba del mínimo legal para mantener el registro.

Y el antecedente más traumático sigue siendo 2015. Ese año, también en coalición, el PT quedó en 2.99 por ciento de la votación; el INE le retiró el registro y la 63 Legislatura comenzó sin bancada petista. Sólo después de impugnaciones, de la anulación de un distrito en Aguascalientes y de una elección extraordinaria en la que el PRD y Movimiento Ciudadano no compitieron, el partido logró rescatar el 3 por ciento necesario para seguir vivo. Aun así, ya no alcanzó a recuperar diputaciones en San Lázaro.

Con ese historial, la idea de empatar la revocación de mandato con la elección intermedia de 2027 encendió las alarmas en el PT. La propuesta original del plan B permitía que la consulta presidencial se realizara en el tercer o cuarto año del sexenio, abriendo la puerta a que Sheinbaum apareciera en la boleta justo cuando se renueva la Cámara de Diputados. Para los petistas, eso metía ruido: la consulta podía arrastrar votos hacia Morena y dejar a sus aliados peleando por migajas en una elección que, para ellos, siempre ha sido riesgosa.

No por casualidad, en días recientes dirigentes y legisladores del PT admitieron públicamente que esa redacción beneficiaba a “otra fuerza política”. El País documentó además que el partido condicionó su apoyo a modificar precisamente esa parte de la reforma, al considerar que la revocación adelantada favorecería de manera desproporcionada a Morena y a la presidenta.

Eso explica por qué el PT sí acompañó el paquete de austeridad, recortes a privilegios y reducción de gasto político, pero se plantó justo en el punto más sensible: la revocación de mandato. En otras palabras, el partido aceptó el Plan B, pero no quiso avalar una fórmula que, desde su perspectiva, podía convertir a 2027 en una elección desigual dentro de la propia coalición.

El episodio también dejó al descubierto una verdad incómoda para el bloque oficialista: Morena, PT y Verde pueden votar juntos casi todo, pero cuando se toca la lógica de supervivencia de cada partido, la alianza deja de ser épica y vuelve a ser aritmética. El PT no frenó la revocación por rebeldía ideológica; la frenó porque conoce demasiado bien lo que significa quedarse a décimas del abismo.

Línea del tiempo

  • 1997, 2003 y 2009: el PT obtuvo entre 2.5 y 3.7 por ciento en elecciones intermedias, cuando el umbral legal era de 2 por ciento.
  • 2015: el partido cayó a 2.99 por ciento, perdió el registro y lo recuperó después en una elección extraordinaria.
  • 2021: el PT logró 3.2 por ciento, apenas 120 mil 289 votos encima del mínimo legal.
  • Marzo de 2026: el PT rechaza adelantar la revocación de mandato a 2027 dentro del Plan B electoral.
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