Ciudad de México. El Senado aprobó la noche del martes, en lo general y en lo particular, el Plan B de la reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, pero lo hizo ya recortado: la mayoría eliminó las modificaciones al artículo 35 constitucional, con lo que quedó fuera la posibilidad de adelantar la revocación de mandato a 2027. La votación en lo general fue de 87 votos a favor y 41 en contra, mientras que en la discusión en lo particular prosperó la reserva impulsada por el PT, lo que dejó intacto el calendario actual del revocatorio.
El golpe político no vino de la oposición, sino de un aliado. Fue el Partido del Trabajo el que se negó a acompañar el corazón político de la iniciativa presidencial: empatar la revocación con la elección intermedia de 2027. Esa resistencia obligó a Morena a sacar adelante una versión mutilada de la reforma, en su segundo tropiezo legislativo en apenas unas semanas, después del rechazo de la primera propuesta en la Cámara de Diputados.
Qué sí pasó y qué no
Lo que sí avanzó en el Senado fue el paquete de medidas de austeridad y reordenamiento institucional:
- límite de 15 regidurías en ayuntamientos,
- topes al gasto legislativo estatal,
- y recortes a bonos, seguros y prestaciones extraordinarias de consejeros del INE, magistrados electorales, integrantes de órganos administrativos y OPLES.
Lo que no pasó fue la modificación para que la presidenta pudiera someterse a revocación de mandato en 2027 y promover ese proceso desde la investidura presidencial. Esa era la parte más controvertida del dictamen y la que el PT decidió frenar. Según reportes de la discusión, la reserva fue presentada por la senadora petista Lizeth Sánchez García, y al aprobarse, la revocación seguirá en los tiempos previstos actualmente, es decir, no se moverá a 2027.
El PT volvió a marcar distancia
La postura del PT no fue improvisada. Desde días antes, el partido había advertido que no estaba de acuerdo con empatar la revocación con la elección intermedia ni con abrir la puerta a que Sheinbaum interviniera políticamente en ese proceso. Su argumento central fue que eso desequilibraría la contienda y beneficiaría desproporcionadamente a Morena frente a sus propios aliados y frente a la oposición.
Por eso, aunque Morena intentó mostrar unidad en público y sus coordinadores insistieron en que la coalición sigue firme, los hechos dijeron otra cosa: cuando llegó la hora de votar el punto central, el PT volvió a poner límites. El resultado fue una reforma que salió, sí, pero bastante más reducida de lo que quería la Presidencia.
Una victoria incompleta para Sheinbaum
El oficialismo logró evitar un nuevo naufragio total, pero no puede presumir una victoria plena. El Plan B sobrevivió, aunque sin la pieza más ambiciosa y políticamente rentable para Morena. La lectura es inevitable: Sheinbaum sí sacó reforma, pero no la reforma que quería. Y otra vez quedó claro que con sus aliados no basta el discurso de unidad; hay temas donde el cálculo electoral pesa más que la disciplina de coalición.
La minuta fue enviada ya a la Cámara de Diputados, donde continuará el trámite legislativo.
Línea del tiempo
- 11 de marzo de 2026: la primera reforma electoral de Sheinbaum fue rechazada en la Cámara de Diputados.
- 20 de marzo de 2026: el PT condicionó su apoyo a modificar la revocación de mandato.
- 25 de marzo de 2026: el Senado aprobó en lo general el Plan B con 87 votos a favor y 41 en contra.
- 25 de marzo de 2026: en lo particular, prosperó la reserva del PT y quedó fuera la revocación de mandato en 2027.








