Comunidades indígenas, pescadores y ambientalistas recorrieron 24 kilómetros para demandar la cancelación definitiva de la planta de fertilizantes instalada en la Bahía de Ohuira.
Topolobampo, Sinaloa. Miles de personas, en su mayoría integrantes de la nación mayo-yoreme, marcharon de Los Mochis a Topolobampo para exigir al gobierno federal la cancelación definitiva de la planta de amoniaco que desarrolla la empresa Gas y Petroquímica de Occidente (GPO) en la Bahía de Ohuira.
La movilización, encabezada por el movimiento ¡Aquí No!, reunió a indígenas, pescadores, ambientalistas y ciudadanos provenientes de distintos municipios de Sinaloa, quienes recorrieron cerca de 24 kilómetros hasta las inmediaciones del complejo industrial para realizar una clausura simbólica de las obras.
Durante la protesta se escucharon consignas contra el proyecto y llamados a proteger uno de los ecosistemas más importantes del norte del estado.
Defensa del territorio y del medio ambiente
Los manifestantes sostienen que la instalación de la planta representa riesgos ambientales para la Bahía de Ohuira, considerada un humedal de importancia internacional bajo la Convención Ramsar y principal fuente de sustento para cientos de familias dedicadas a la pesca.
Entre las preocupaciones expresadas durante la marcha destacan posibles afectaciones a manglares, especies marinas, aves migratorias y la eventual contaminación derivada de las operaciones industriales.
Además, las comunidades indígenas consideran que el proyecto amenaza un territorio que califican como parte fundamental de su identidad cultural e histórica.
Comunidades indígenas reiteran rechazo
Felipe Montaño Valenzuela, representante de la Asociación Nación Mayo y líder indígena de Ohuira, señaló que los pueblos originarios continuarán defendiendo su territorio y sus recursos naturales.
Los participantes recordaron que durante más de una década han impulsado recursos legales, movilizaciones y consultas para frenar la construcción de la planta, sin modificar su postura respecto al proyecto.
Frente a las instalaciones de GPO realizaron ceremonias tradicionales y colocaron una manta para simbolizar la cancelación de las obras.
Un conflicto que continúa abierto
La planta de fertilizantes de GPO comenzó a construirse en 2014 y contempla una inversión superior a los mil 600 millones de dólares, con una capacidad proyectada de más de dos mil toneladas diarias de producción de amoniaco.
A pesar de los distintos procesos administrativos, judiciales y de consulta desarrollados en los últimos años, el conflicto permanece abierto entre la empresa, las autoridades y las comunidades que se oponen al proyecto.
Los manifestantes insistieron en que no rechazan el desarrollo económico, pero sostienen que éste no debe realizarse a costa del medio ambiente, la actividad pesquera ni los derechos de los pueblos originarios.








