Tres organizaciones de Transportistas se deslindan de bloqueos carreteros; llaman a privilegiar el diálogo

Tres organizaciones de transportistas rechazan bloqueos carreteros y alertan riesgos para la economía y la seguridad.

Ciudad de México.– Mientras se perfila un paro nacional con bloqueos carreteros en distintas regiones del país, una parte del sector transportista comenzó a desmarcarse públicamente de las movilizaciones y a advertir sobre sus posibles efectos en la seguridad y la economía.

Al menos tres organizaciones —la Federación Mexicoamericana de Transportistas (Fematrac), la Honorable Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (Hamotac) y la Alianza Mexicana de Transportistas— rechazaron cualquier vínculo con las protestas y subrayaron que no respaldan acciones que afecten la libre circulación en carreteras federales.

El mensaje no es menor. En un contexto donde el transporte es columna vertebral del abasto nacional, los grupos que se deslindan buscan marcar una línea clara: protestar, sí, pero no a costa de paralizar al país.

Fematrac fue directa. Señaló que no convoca ni respalda bloqueos y que su prioridad es la seguridad de operadores y usuarios. Además, advirtió que las interrupciones carreteras no solo generan pérdidas económicas, sino que también abren la puerta a mayores riesgos de inseguridad.

En el mismo tono, Hamotac sostuvo que el paro anunciado no representa al transporte organizado nacional. Reconoció que existen demandas legítimas en el sector, pero insistió en que deben canalizarse por la vía institucional y no mediante acciones que afecten a terceros.

La Alianza Mexicana de Transportistas llevó el argumento al terreno cotidiano: detrás de cada unidad —dijeron— hay familias que dependen de que las carreteras permanezcan abiertas y seguras.

El posicionamiento fue respaldado por el sector empresarial. La Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur) alertó que los bloqueos podrían impactar corredores logísticos clave y golpear directamente a miles de pequeñas y medianas empresas, además de afectar la movilidad de trabajadores, consumidores y turistas.

El fondo del conflicto, sin embargo, sigue intacto. Mientras algunos grupos optan por la presión en las carreteras, otros sectores del transporte apuestan por el diálogo, dejando en evidencia una fractura interna sobre cómo enfrentar la crisis que atraviesa el campo y la logística en el país.

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