Por Carlos Arredondo
Se cumplen diez aƱos de que estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos de Guerrero partieran con destino a las protestas para recordar el 2 de octubre, ĀæquiĆ©n imaginarĆa que este recorrido terminarĆa siendo uno de los sucesos que cambiarĆan la historia de nuestro paĆs?, al disparar deliberadamente contra los autobuses de estudiantes de la Normal y contra un autobĆŗs donde viajaba el equipo de tercera división profesional de los Avispones de Chilpancingo, donde al menos 6 resultaron heridos y un jugador āel Zurditoā fallecerĆa y al percatarse del error los sicarios sólo dirĆan āla cagamosā antes de huir.Ā
El paĆs sufrió una sacudida enorme, algunos especialistas dicen que de este hecho y sus innumerables protestas es que el partido hegemónico en MĆ©xico y el presidente en ese momento, Enrique PeƱa Nieto, perderĆan el control del paĆs y por ende la siguiente elección presidencial.Ā
En realidad, eso suena a poco con lo sucedido realmente. Las investigaciones primarias sobre el ataque a los estudiantes de Ayotzinapa y a los Avispones ligaba a los jóvenes incluso con un carĆ”cter incriminatorio hacia los grupos de la delincuencia organizada, aĀ mĆ”sĀ de uno se le hizo mención como parte de cĆ”rteles y que por su supuesta participación y ataques queĀ serĆanĀ perpetrados por ellosĀ en contra de autoridades locales (los Abarca), identificadas con afinidades hacia otros grupos delincuenciales locales.
Pero el suceso no paraba en la masacre sucedida la noche del 26 y madrugada del 27, ni siquiera el que hubiera sido negada la atención mĆ©dica en hospitales a los afectados, esa misma noche fue el hito que marcarĆa la historia reciente. Lo que hacĆa distinta esta masacre, y que partió al paĆs, fue que serĆan desaparecidos 43 estudiantes que viajaban en los autobuses y que hasta la fecha no ha quedado claro cuĆ”l fue su destino.Ā
Hoy despuĆ©s de la participación de grupos de investigación internacional, indagatorias de derechos humanos, la inclusión de las familias, del ingreso y egreso de ex autoridades locales y policiales a la cĆ”rcel, e incluso acusaciones contra fuerzas militares y grupos delincuenciales, podemos salir y recuperar la clara participación del estado mexicano que por desgracia, en esencia, es el culpable de lo sucedido la trĆ”gica noche en Iguala.Ā
Tal como lo dijera el entonces subsecretario de la secretarĆa de gobernación, Alejandro Encinas, quienĀ fungió la primera parte del gobierno de AMLO como el encargado de llevar a cabo la construcción y seguimiento de la comisión de la verdad para el caso de los 43 de Ayotzinapa, quien apenas a hace tan sólo un aƱo en conferencia de prensa anunció algo que muchos sabĆamos pero que por āgobernabilidadā o ponga usted el pretexto que guste, no habĆa sido aceptado, FUE EL ESTADO. Encinas puso el dedo en la herida, no sólo reconoció lo que muchos sabĆamos, pero otros tantos sabĆan y no podĆan reconocer por lo que esto significarĆa para el poder, y si bien es cierto esto no nos regresarĆa a los 43,Ā serĆaĀ un inicio para darlesĀ verdad y paz a las familias.Ā
Encinas en su declaración dijo lo siguiente:
La junta de autoridades, presidida por el entonces presidente de la República, junto con funcionarios del mÔs alto nivel del gobierno, que fue la responsable directa de la construcción de la llamada verdad histórica. Esta operación al mÔs alto nivel constituye una segunda desaparición de los estudiantes por:
⢠Las omisiones de las autoridades que en todo momento estuvieron informadas y permitieron la violencia y la desaparición de los estudiantes.
⢠La participación con el grupo delictivo en la desaparición de los normalistas.
⢠La manipulación y ocultamiento de evidencias y pruebas.
⢠La creación de escenas del crimen.
⢠La obtención de declaraciones bajo tortura.
⢠La protección a los servidores públicos que participaron en los hechos.
⢠Mentir a los familiares de las vĆctimas y a la sociedad.
La comisión para la verdad presentada por el entonces subsecretario Encinas revelarĆa aĆŗn mĆ”s datos, mostrarĆa las diferencias entre la construcción de āla verdad históricaā (informe realizado por el gobierno de PeƱa Nieto) y los datos obtenidos a travĆ©s de la comisión para la verdad, a continuación, un poco de ello:
1. La verdad histórica seƱala que los estudiantes iban a boicotear el informe de labores de MarĆa de Los Ćngeles Pineda Villa, entonces presidenta del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) municipal, y esposa de JosĆ© Luis Abarca VelĆ”zquez, en tanto que la investigación de laĀ CoVAJĀ refiere que los estudiantes iban a tomar autobuses para trasladarse a la Ciudad de MĆ©xico, a fin de participar en la marcha conmemorativa del 2 de octubre.
2. La verdad histórica acusa que integrantes de la organización delictiva Guerreros Unidos incineraron a los estudiantes en el basurero de Cocula por tratarse de supuestos integrantes de un grupo contrario, denominados Los Rojos, mientras que la CoVAJ reveló que, al considerar las condiciones climÔticas del terreno y la vegetación, dicho evento no pudo haber sucedido. En ningún momento los estudiantes estuvieron juntos tras la salida de la terminal de autobuses. Del anÔlisis de las comunicaciones telefónicas y testimonios recabados, se desprende que los estudiantes fueron divididos en al menos tres grupos y llevados a diferentes destinos.
3. Asimismo, la llamada verdad histórica reconstruye los hechos pretendiendo responsabilizar solamente a las autoridades locales vinculadas con el grupo delictivo. Por el contrario, el informe de laĀ CoVAJ detalla que el dĆa de los hechos participaron en colusión con los grupos criminales que operaban en la región, autoridades civiles y grupos de seguridad municipal, asĆ como autoridades federales, estatales y elementos del 27 y el 41 Batallones de InfanterĆa.
Por ello, la verdad histórica fue revestida de acciones institucionales y estrategias de comunicación que tenĆan como finalidad el cierre de las investigaciones para dar carpetazo al caso.
Desgraciadamente, a poco menos de un mes de presentado este segundo informe sobre lo sucedido aquella lamentable noche, el subsecretario Alejandro Encinas en medio de un conflicto de dĆas y de incluso un juicio donde fue citado a declarar contra miembros delĀ ejĆ©rcitoĀ renunciarĆa al cargo en medio de las polĆ©micas que se encontraba dicho informe y juicio que involucra las altas esferas delĀ ejĆ©rcitoĀ y las instituciones mexicanas. Dicha renuncia serĆa lamentada por organizaciones de derechos humanosĀ eĀ incluso padres de los desaparecidos por cómo el entonces subsecretario generaba garantĆas y apertura, no sólo para escuchar sino involucrarse en el caso, revelar y aceptar por doloroso que pudiera ser la responsabilidad del estado mexicano.Ā
El caso de los 43 de Ayotzinapa es el recordatorio de lo peor que puede sucedernos como sociedad, una deshumanización en marcada por una la frase āla cagamosā en manos de criminales operando sin saber a ciencia cierta para un entramado polĆtico-financiero-militar que enĀ masĀ de un estado se repite. La noche del 26 de septiembre de 2014 es sin duda la nocheĀ mĆ”sĀ trĆ”gica de la Ć©poca reciente, no sólo por lo que implica el desaparecer a 43 estudiantes y atentar contra deportistas, que dicho de paso, han quedado fuera de muchas de las narrativas de los polĆticos o āactivistasā que se baƱan con el dolor de estas acciones.
Una vez mĆ”s āvivos se los llevaron, vivos los queremosā y no sólo a los 43 sino a cada una de las personas desaparecidas en este paĆs que sin temor a equivocarlos forman parte de familias que hoy estĆ”n incompletas. Y aunque sucesos igual de alarmantes, incluso muchoĀ mĆ”s āviralesā o llamativos a la luzĀ pĆŗblicaĀ sean el hoy por hoy la causa de raja periodĆstica pop o viralidades mediocres de unĀ pĆŗblico vĆctima de la infodemia y alarmado por la situación de violencia vivida en estados de nuestro paĆs, asĆ como los culiacanazos, lo vivido actualmente en Guanajuato o Jalisco, culmina otro sexenio, con otro gobierno completamente distinto o al menos en el papel lo fuere, pues aunque este gobierno valientemente reconociera la participación del estado y sus instituciones en la fatĆdica noche de Iguala, despuĆ©s de la renuncia de Encinas, el caso ha quedado nuevamente entrampado, aunque la secretarĆa de gobernación de este paĆs logró avances y aporto datos como :Ā
Las personas detenidas actualmente suman 132 en diversos penales: 41 integrantes de la organización delictiva Guerreros Unidos; 71 policĆas, de los cuales cinco son federales, tres federales ministeriales, siete estatales, dos deĀ Cocula, nueve deĀ Huitzuco, 45 de Iguala y elĀ exprocuradorĀ general de la RepĆŗblica, asĆ como el extitular de la Unidad Especializada en Materia de Delitos contra el Secuestro de la ProcuradurĆa General de la RepĆŗblica (PGR); unĀ exministerioĀ pĆŗblico de la SubprocuradurĆa Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido); 14 elementos de la SecretarĆa de la Defensa Nacional (Sedena); un exsecretario de Seguridad estatal de Guerrero, ademĆ”s del presidente municipal y la expresidenta del DIF, ambos de Iguala.
A la par suman tres solicitudes de extradición de actores relevantes que se encuentran en Israel y Estados Unidos, a cargo de la SecretarĆa de Relaciones Exteriores (SRE).
Sobre el actuar de jueces, persisten decisiones contradictorias: 77 de 169 consignados liberados por tortura sin castigar a los torturadores. Se ordenó la destrucción de los videos de las seis cÔmaras del Palacio de Justicia de Iguala. Se restó validez a pruebas de cooperación internacional, como las escuchas de la Administración para el Control de Drogas (DEA) y hubo falta de comprensión sobre testigos de identidad reservada y rechazo a la distorsión de voz e imagen por seguridad.
QuizĆ” falte mucho para conocer la verdad completa, pero al menosĀ hoy tenemos claro algo, āfue el estadoā.
”Hasta siempre!








