Documentos oficiales de Estados Unidos analizados por el National Security Archive revelan que la CIA financió y respaldó a organizaciones estudiantiles de derecha en México antes y después del movimiento de 1968. Investigadores señalan que aún permanecen censurados documentos que podrían precisar el alcance de la intervención estadunidense.
Washington y Nueva York, 1 de octubre de 2026.— La Agencia Central de Inteligencia (CIA) financió a organizaciones estudiantiles de derecha en México durante los años previos a la matanza de Tlatelolco del 2 de octubre de 1968, de acuerdo con documentos oficiales estadunidenses desclasificados y analizados por el National Security Archive.
La documentación muestra que la agencia desarrolló durante aproximadamente dos décadas al menos cinco proyectos destinados a influir en el movimiento estudiantil y en espacios políticos mexicanos, con operaciones relacionadas con el PRI, la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos y dirigentes estudiantiles del Instituto Politécnico Nacional.
Sin embargo, los documentos disponibles no permiten establecer de manera concluyente que la CIA haya organizado directamente la matanza del 2 de octubre. Partes importantes de la historia oficial de sus operaciones en México continúan censuradas.
CIA financió al MURO y a organizaciones anticomunistas
Una historia oficial de la CIA, parcialmente desclasificada y compuesta por tres volúmenes y 539 páginas, documenta actividades de la agencia relacionadas con agrupaciones estudiantiles mexicanas desde la década de 1950.
Entre ellas aparece el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), organización estudiantil de derecha que recibió respaldo mediante el Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (IISE).
Según el análisis realizado por los investigadores Claire Dorfman y Arturo Jiménez-Bacardí, el IISE funcionó como una organización de fachada utilizada para financiar publicaciones anticomunistas y respaldar actividades destinadas a influir en la política mexicana.
“La CIA usó al IISE como organización de fachada para apoyar la publicación de libros, panfletos y artículos de periódico anticomunistas, así como para influir en el PRI y apoyar al grupo estudiantil de derecha MURO”.
La organización incluso proporcionó a la CIA los nombres de alrededor de 3 mil mexicanos identificados como comunistas, de acuerdo con los documentos analizados.
La propia CIA advirtió sobre grupos violentos
Los documentos revelan además que dentro del gobierno de Estados Unidos existían cuestionamientos sobre las consecuencias de financiar al MURO.
En 1967, un año antes de Tlatelolco, el embajador estadunidense en México y evaluadores de la propia CIA pusieron en duda la conveniencia de continuar apoyando al grupo.
El evaluador de la CIA Kenneth Millan recomendó terminar ese respaldo debido al riesgo de continuar fortaleciendo a lo que describió como “instigadores violentos radicales” que contribuían a polarizar la política estudiantil mexicana.
Evaluaciones internas señalaban que el MURO disponía de unos 200 “elementos de choque” que realizaban campañas contra organizaciones comunistas y simpatizantes de la Revolución Cubana en universidades como la UNAM y las instituciones de Puebla y Guadalajara.
Pese a las advertencias, el respaldo de la CIA al MURO continuó después de 1968 y se extendió hasta la década de 1970.
La conexión con Gutiérrez Barrios y Nazar Haro
Otro elemento de los documentos es la relación de la CIA con integrantes de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), particularmente Fernando Gutiérrez Barrios y Miguel Nazar Haro.
Las secciones recientemente desclasificadas indican que Nazar Haro fue reclutado como activo de la CIA y que, a solicitud de Gutiérrez Barrios, la agencia estadunidense financió su capacitación en la Academia Internacional de Policía en 1965.
Posteriormente, Nazar Haro encabezó un grupo de alrededor de 20 agentes de la DFS encargado de realizar labores de inteligencia sobre el Partido Comunista, exiliados cubanos, trotskistas y organizaciones culturales vinculadas al bloque soviético.
Precisamente uno de los principales vacíos documentales se encuentra en este punto: las partes relacionadas con las operaciones clandestinas de Nazar Haro contra organizaciones estudiantiles durante el periodo previo a Tlatelolco permanecen censuradas.
¿Participó directamente la CIA en la violencia de Tlatelolco?
Los investigadores del National Security Archive plantean dos escenarios sobre el papel de la agencia.
“En el mejor de los casos, la agencia jugó un papel activo en la polarización de la política estudiantil en ese tiempo”, escribieron Dorfman y Jiménez-Bacardí.
Pero también plantearon una hipótesis de mayor alcance: debido a la estrecha relación de la CIA con Gutiérrez Barrios, Nazar Haro y la DFS, consideran posible que la agencia hubiera tenido una participación más directa en la violencia.
Los documentos conocidos hasta ahora, sin embargo, no permiten confirmar esa hipótesis, debido, entre otras razones, a que información relevante continúa clasificada o censurada.
A 58 años, todavía hay documentos secretos
En el 58 aniversario de la matanza de Tlatelolco, el National Security Archive pidió a la CIA publicar íntegramente y sin censura su historia sobre las operaciones realizadas en México.
La documentación disponible confirma el financiamiento estadunidense a organizaciones estudiantiles de derecha, operaciones de propaganda anticomunista y vínculos con integrantes de los aparatos mexicanos de inteligencia.
Lo que permanece sin conocerse completamente es hasta dónde llegó esa intervención en los meses y días que desembocaron en el 2 de octubre de 1968.








