Por el equipo de Mesa Reservada.
Culiacán, Sinaloa. Jesús Alberto Guzmán Verdugo, conocido como “El Michelín”, falleció este jueves 30 de abril a los 55 años de edad. Fue un artista, militante de izquierda y una figura ampliamente reconocida en la vida cotidiana y política del centro de la ciudad.
A lo largo de su vida, combinó el arte, la actividad política y la cercanía con la gente, lo que lo convirtió en un personaje entrañable para distintas generaciones.
Su vida como payaso y en la Universidad Autónoma de Sinaloa

Según su gran amigo Tilichito Ben Boruch, Michelín ya era el centro de atención en las festividades artísticas y culturales de la escuela primaria donde cursó, y en la secundaria entró a estudiar Artes en el CREA.
Su formación estuvo profundamente ligada a la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), donde desde joven participó en actividades culturales, particularmente en el teatro y el arte. En sus inicios, a principios de 1980, estuvo cerca de Martín Pastor Ángulo, quien fuera subdirector de Actividades Artísticas de la UAS y maestro de Pantomima.
En la década de 1984 fundó el proyecto Payasos Trabajando, junto al payaso Tilichito Ben Boruch, además de Pedro Calderón, Alejandro Inzunza, Johanna Barragán Bernal, Juan Trujillo (Filozo), Jesús Carrillo Meraz (Zombrita), Martín Pastor Ángulo, Grupo Sonrisas, Guillermo Macedo, Jesús Mendoza “El Churros”, Juan Mendoza “El Araña” y Michelín. En ese grupo entraba al escenario con el arte de la pantomima.
Ahí es donde toma el nombre Michelín, que nace primero como Michel Lazaet Gucam, por una novia que falleció, Michel, participando en el circo primeramente de los Hermanos Bell’s, pero también en el de Miami, Portugal, Chicolone de Italia, Franzatti, Atayde, Ruso y Nicaragüense.
Toma el nombre de Michelín porque en la compañía de payasos, Payasos Trabajando, todos tenían nombres diminutivos, y es por eso que comienzan a decirle el apodo que lo seguiría hasta su muerte: Michelín.
Payasos Trabajando alcanzó reconocimiento nacional e internacional; de ahí les ofrecieron la organización del Séptimo Congreso Nacional de Payasos, pero Michelín y Tilichito lo convirtieron en el Primer Congreso Internacional de Payasos. Gracias a ellos, la capital sinaloense se convirtió en el centro internacional de los payasos.
Junto con Tilichito, fue creador del Circo de los Juguetes Ley, donde les permitían dar tres funciones diarias, en las que regalaban los juguetes que ya no vendía la tienda Ley, los cuales eran repartidos todos los 6 de enero. El circo luego lo llevaron a la desaparecida MZ.
Michelín creó dos discos con música infantil, cuentos, libros y cuadernillos. Según Tilichito, durante su vida ofrecieron no menos de cuatro mil shows en el Teatro del IMSS, Torre Académica UAS, Viejo Edificio Central de la UAS, Concha Acústica de CCC, plazuelas, explanada del H. Ayuntamiento de Culiacán y todas las rancherías del municipio.
“No vamos a reírnos del público, vamos a ofrecerles una sonrisa”, decía Michelín frente a los famosos payasos de YouTube, que ahora su función es reírse del público.
Su militancia en la izquierda

El ambiente político de la UAS influyó en su formación ideológica, llevándolo a participar activamente en la izquierda. Vivió momentos importantes de la historia, como el fin de la Guerra Fría, la democratización del país y el triunfo de la izquierda.
Michelín, como estudiante, vivió los momentos en que el gobierno de Toledo Corro intentó desaparecer las preparatorias de la UAS.
Gracias a su grupo artístico, fue a la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos Patrice Lumumba, cuando decenas de militantes comunistas universitarios fueron a estudiar a universidades rusas y de Corea del Norte.
Asimismo, a Michelín le tocó la conformación de grupos de apoyo a causas internacionales de izquierda, entre ellas el respaldo al movimiento sandinista en Nicaragua.
Durante el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua, después del triunfo del sandinismo, llevaron su espectáculo por todo el país centroamericano a los niños y niñas que habían sufrido en la guerra, ya sea porque perdieron a sus padres o estaban mutilados.
También le tocó viajar a diferentes países comunistas: Cuba, Rusia, Hungría y Checoslovaquia, gracias a la amistad que lograron con diferentes artistas del mundo comunista.
Su militancia de izquierda lo llevó a participar en la política partidista de México, desde el Partido Socialista Unificado de México, el PRD y en sus últimos días en Morena.
Vivió de cerca el fraude electoral de 1988 contra Cuauhtémoc Cárdenas, lo que marcó a su generación y consolidó su compromiso político.
Militó en el Partido de la Revolución Democrática durante los años de crecimiento del partido en los noventa en Sinaloa, etapa en la que se registraron triunfos en municipios como Angostura y Rosario.
Posteriormente participó en las campañas presidenciales de Andrés Manuel López Obrador en 2006 y 2012, donde dicen que le tocó conducir y llevar al expresidente en todas sus giras por el estado.
Michelín le hizo de todo en el PRD: fue maestro de ceremonias en los grandes mítines, organizador de eventos, seguridad, encargado del sonido o simple acomodador de sillas. Su papel fue el de un operador constante e intelectual, cercano a la base.
Estuvo en el PRD hasta el final del partido, pero ya solo como empleado, porque participaba de manera escondida en reuniones con Morena, principalmente del lado de Carlos Arredondo.
Sus últimos días los pasó como empleado del Congreso de Sinaloa.

Un ícono urbano en el centro de Culiacán
Michelín fue un hombre del primer cuadro de la ciudad.
Por mucho tiempo se le miraba tomar café en el desaparecido restaurante de la Woolworth; en los últimos años, en el restaurante de Los Portales. Su imagen era la misma: camisa polo de rayas, pantalón de mezclilla, barba crecida, cruzado de pie con cigarro en la boca, conversando con algún universitario, político, artista o un sorprendido que lo acababa de conocer.
En la mesa, un periódico de Noroeste y El Debate, y un lápiz, resolviendo los crucigramas que venían en la sección de anuncios.
En tiempos del PRD, después de las diez lo encontrabas en la oficina de Ángel Flores; estuvo por todas las oficinas según lo movían con cada nuevo presidente, pero mucho tiempo estuvo en la primera oficina entrando a mano derecha, siempre en Messenger, Facebook o WhatsApp Web en las viejas computadoras del partido.
También era común verlo afuera, del lado de la acera, debajo de unos grandes árboles de pingüicas, platicando con el chino taquero o en las aguas del Rica y, últimamente, en el café Jaldi.
En la tarde, se podía encontrar en la ruta de los bares; según el poder adquisitivo de quien lo invitara, se le miraba en Ballena frente al mercado Garmendia, o en el Villa Mar por la Bravo, El Periodista o El Guayabo.
Por la noche regresaba al centro, al Bar Budo o a La Bodega por la Ángel Flores.
En esas noches de bar le tocó beber con El Loco Abreu o Pep Guardiola, o bailar con Patty Navidad y otros personajes que han visitado la ciudad.
Era tanto el conocimiento del centro y su transformación que en el último año participó en un canal de YouTube con Jorge Contreras, donde hablaban sobre la historia de la ciudad y sus edificios.
La Vale Vale y La Michel
A Michelín le sobreviven dos hijas: La Vale Vale y La Michel; siempre hablaba de sus hijas. Pronta resignación para ellas.








