Diversidad Política | CRUISING: sexo anónimo, público, sin compromiso y con riesgos

Cruising sexo anónimo

Por: Alejandro Castro

A Olivia, con amor.

La práctica del cruising debe ser ancestral; el sexo casual en espacios públicos ha sido una constante de la humanidad, y no estamos hablando del sexo pagado y contratado en los callejones oscuros de las grandes ciudades. Es ese sexo con desconocidos que se da por mutuo acuerdo, sin muchos diálogos, con miradas y sonrisas en parques, baños públicos, edificios abandonados, baños sauna y un sinfín de rincones y escondrijos de las ciudades.

Pudiéramos definir el cruising como la práctica sexual consensuada entre dos adultos que se da en áreas públicas, sin pagos ni compromisos afectivos. En Culiacán es famosa la Milla del Jardín Botánico, también los baños del ISIC y algunos baños del supermercado de las tres letras que están por toda la ciudad.

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Milla del Jardín Botánico.

Otro espacio común para las prácticas de cruising son los baños de vapor y saunas, donde su clientela principal, casi única, es población gay que va en busca de encuentros rápidos en las penumbras de los saunas, los jacuzzis y los pasillos. Ya Eugene Jansson (1862–1915) los plasmó en pintura en Los Baños de la Marina, cargado de erotismo y cuerpos de hombres desnudos.

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Los Baños de la Marina, Eugene Jansson.

En algunas ciudades grandes, la Ciudad de México, por ejemplo, existen locales con pequeñas cabinas para ver películas pornográficas que resultan el ambiente idóneo para el intercambio sexual anónimo. Esas cabinas tienen todo un protocolo de uso que se convierte en una mística de miradas, susurros y posturas que son un lenguaje en sí mismo. En la misma Ciudad de México existe un cine viejo, casi en ruinas, que proyecta películas porno todo el día y que sirve de encuentro para una población muy diversa en estratos sociales, edades y orígenes.

Cruising sexo anónimo

No debemos escandalizarnos; no estamos ante algo nuevo. El cruising es viejo, pero su carácter anónimo hace que sea poco conocido fuera de su ámbito, y su práctica no se dice, no se presume, no se habla en voz alta.

El mismo Duncan Grant (1885–1978) pintó, a mediados del siglo pasado, una serie de bocetos eróticos que incluyen varias escenas homoeróticas en espacios abiertos y públicos, y que fueron compilados en su libro PRIVATE. El sexo gay a campo abierto, anónimo y libre, insisto, no es cosa nueva.

Aquí es importante hablar sobre una práctica que puede ser peligrosa, ilegal y mal observada. Por ejemplo, hay cadenas comerciales de gimnasios que instalaron botones de pánico para prevenir este tipo de práctica en sus baños y áreas húmedas, dándoles herramientas a los asistentes para reportar de manera rápida y anónima alguna incomodidad o acoso. En Mazatlán, en algunos grupos de redes sociales, se ha presentado la queja constante sobre que los baños de cierta cadena de supermercados son zona de cruising, con el aval del personal de limpieza y seguridad de las plazas comerciales.

Y aunque pueda sonar jocoso o anecdótico, esos espacios públicos son utilizados por la ciudadanía —niños y jóvenes incluidos—, que son expuestos a un mal momento o a una escena incómoda en un espacio público.

Otro parámetro importante es la salud sexual: los métodos de prevención muchas veces son ignorados al calor de la aventura y de lo clandestino del momento. La prevención de infecciones de transmisión sexual nunca se debe relajar, nunca; ni al calor de la aventura o lo inmediato. Cuidarnos a nosotros debe ser la prioridad, siempre.

Mi recomendación es usar condón o estar en PrEP si practican el sexo sin protección. También está la opción de PEP como método de emergencia para prevenir el VIH por si no usaron protección, y hay que mencionar y recordar el uso del DoxiPEP para prevenir otras infecciones de transmisión sexual.

Y en ese cuidado también entra nuestra seguridad: estos espacios de cruising pueden convertirse en zonas para acosadores o depredadores que buscan presas a quienes dirigir su odio o lo toman como un pretexto para atacar a nuestra comunidad en la vulnerabilidad del anonimato.

Escríbanme, yo los leo sobre el CRUISING: sexo anónimo, público, sin compromiso y con riesgos, y más temas.
Fb: Alejandro Castro Osuna

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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.

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Aviso de responsabilidad:
Las opiniones expresadas en esta columna son exclusiva responsabilidad de quien las firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de este medio.

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