Ciudad de México. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que su gobierno trabaja con Cuba para reactivar los envíos de petróleo a la isla, luego de que Estados Unidos permitió, por razones humanitarias, el arribo de un petrolero ruso a Matanzas. La mandataria dejó claro que México tiene derecho a suministrar combustible, pero también subrayó que no tomará una decisión que termine afectando al país con represalias comerciales o arancelarias.
En su conferencia matutina del 30 de marzo de 2026, Sheinbaum explicó que México mantiene conversaciones con el gobierno cubano en torno a un eventual reinicio del suministro energético y reiteró que la relación bilateral incluye dimensiones humanitarias y comerciales. A la vez, matizó que la prioridad de su administración es cuidar los intereses nacionales frente a un entorno internacional volátil.
La presidenta resumió así el dilema: México puede enviar combustible a Cuba “por razones humanitarias o comerciales”, pero no quiere provocar un escenario que derive en mayores aranceles o castigos económicos desde Washington. Esa cautela tiene contexto: en enero, Reuters reportó que Sheinbaum no negó que México hubiera frenado un envío petrolero a Cuba precisamente en medio de temores por posibles represalias de Estados Unidos.
La señal cambió tras el petrolero ruso
El nuevo margen de maniobra para México apareció después de que la Casa Blanca permitió el arribo del petrolero ruso Anatoly Kolodkin a Cuba, cargado con alrededor de 100 mil toneladas métricas de crudo, aunque aclaró que se trató de una excepción caso por caso y no de un cambio general de política. Reuters informó que Washington justificó la autorización por razones humanitarias, en medio de la severa crisis energética de la isla.
Ese giro parcial abrió una ventana política para que México vuelva a explorar el envío de combustible. El País reportó este domingo que Estados Unidos advirtió que revisará caso por caso cualquier nuevo embarque extranjero a Cuba, mientras que Sheinbaum reconoció que ya existen conversaciones con La Habana y también interés de empresas privadas cubanas en adquirir combustibles de Pemex.
Ayuda humanitaria sí, pero con cálculo político
Sheinbaum ha sostenido una línea constante de respaldo a Cuba. Además del nuevo debate sobre petróleo, ya confirmó el envío de ayuda humanitaria y defendió públicamente el derecho del pueblo cubano a su autodeterminación. Reuters y El País también reportaron que la presidenta hizo una donación personal de 20 mil pesos a una asociación civil que reúne recursos para víveres para la isla.
Pero una cosa es mandar alimentos y otra entrar de lleno al terreno del combustible, donde el factor geopolítico pesa mucho más. Por eso el discurso presidencial mezcla solidaridad con prudencia: ayudar, sí; pagar el costo económico de una confrontación con Estados Unidos, no necesariamente.
Cuba sigue en emergencia energética
La presión para retomar esos envíos no es menor. Reuters informó que Cuba no había recibido un gran cargamento petrolero en tres meses, lo que agravó apagones, afectaciones al transporte, a la agricultura y al sistema de salud. El arribo del barco ruso representa apenas un alivio temporal.
En ese escenario, México vuelve a aparecer como un posible respaldo estratégico para la isla. Pero ahora lo hace bajo una lógica distinta: no sólo por convicción diplomática, sino midiendo con lupa cuánto puede ayudar sin abrir otro frente de tensión con Washington.








