SAS abre la conversación sobre salud mental en Culiacán con “Django con la soga al cuello”

Django con la soga al cuello

Por Jonatan Azbat Carrillo

La salud mental dejó de ser un tema que se hablaba solo en lo privado. La pandemia de COVID-19 puso sobre la mesa muchas de las cosas que durante años preferimos guardar en silencio y, ahora, en Sinaloa, la violencia y la incertidumbre vuelven a poner a prueba nuestras emociones, nuestra tranquilidad y nuestra manera de relacionarnos con lo que pasa todos los días.

En medio de ese contexto, la Sociedad Artística Sinaloense (SAS) decidió arrancar su temporada otoño-invierno 2026 con una obra que difícilmente podría llegar en un momento más oportuno: “Django con la soga al cuello”, un montaje creado por el dramaturgo y director mexicano Antonio Vega que habla de depresión, ideas suicidas y de esa parte de la salud mental de la que todavía cuesta trabajo hablar abiertamente.

La obra se presentará este sábado 12 de septiembre en el Teatro Socorro Astol de Culiacán, con funciones a la 1:00 y 6:00 de la tarde.

Django habla de depresión, pero también consigue que el público se ría

Django es una marioneta. Y quizá ahí está una de las primeras sorpresas de esta puesta en escena: un personaje aparentemente sencillo termina llevando al público hacia una conversación bastante más compleja.

Miriam Gastélum, directora general de la Sociedad Artística Sinaloense, contó durante un conversatorio con medios que cuando el equipo de la SAS conoció la obra no podía creer la manera en que sus creadores habían conseguido abordar un tema como la depresión y las ideas suicidas sin convertir el montaje en una experiencia completamente oscura.

Porque sí, la obra habla de depresión y de querer dejar de vivir, pero también provoca risas. Y para la SAS, justamente ahí está parte de la fuerza de la propuesta.

La intención del dramaturgo no es llevar al público a una sala para enfrentarlo únicamente con el dolor, sino permitir que una historia difícil pueda ser observada desde otro lugar y, sobre todo, que después de verla exista la posibilidad de seguir hablando de ella.

Antonio Vega sabe bien desde dónde está contando esta historia.

Antonio explicó que el origen de “Django con la soga al cuello” está relacionado con su propia experiencia con la depresión. Aclaró que nunca ha tenido impulsos suicidas, pero sí ha atravesado procesos depresivos que lo llevaron a preguntarse cómo podía hablar de un tema tan delicado sin provocar exactamente lo contrario de lo que buscaba.

No quería que alguien saliera del teatro más deprimido. Quería hablar del tema. Quería hablar de ese extremo en el que una persona puede llegar a pensar en dejar de vivir. Pero también quería que el público encontrara algo más. La obra nació de esa pregunta. Fue algo de lo comentó Antonio.

Una historia que nació durante el aislamiento y terminó viajando por el mundo

Hay algo particularmente interesante en la historia de este montaje: también nació en un momento en el que prácticamente no podíamos salir de nuestras casas estamos aislados.

Conforme la pandemia se extendía, el equipo creativo comenzó a buscar alternativas para mostrar lo que estaban construyendo. Ana Graham, responsable de la dirección de cámaras y parte del ensamble, recordó que llegaron a grabar entre cinco y seis escenas utilizando teléfonos celulares, las luces de una habitación y los recursos que tenían disponibles en ese momento.

Las escenas fueron enviadas como un trabajo en proceso y, poco a poco, aquel proyecto pensado en medio del aislamiento comenzó a tomar otras dimensiones.

La obra también tiene una versión cinematográfica y llegó a festivales en Reino Unido, Singapur, Melbourne, Suecia y Ucrania, además de presentarse en Nueva York, ciudad donde fue comisionada.

Lo que comenzó como una propuesta teatral desarrollada en plena pandemia terminó encontrando público en diferentes partes del mundo.

Cuando el arte ayuda a ponerle palabras a lo que sentimos

Para Marian López Cuen, psicoterapeuta infantil y juvenil, uno de los grandes aportes de la obra está en la posibilidad de hablar de salud mental desde un lenguaje que puede sentirse más cercano.

Durante el conversatorio señaló que el arte puede ayudar a normalizar estas conversaciones y permitir que quienes están atravesando un proceso complicado, como la depresión, puedan hablarlo con mayor libertad y encontrar una red de apoyo.

Y en Sinaloa esa conversación tiene hoy un contexto particular.

La violencia no solamente cambia rutinas, calles o horarios. También genera miedo, incertidumbre, estrés y una sensación constante de estar al límite. Hablar de salud mental en este momento no es un asunto ajeno a lo que está pasando afuera.

Por eso resulta interesante que una temporada teatral comience precisamente con una obra que pone sobre el escenario aquello que muchas personas siguen enfrentando en privado.

La música también juega un papel importante.

Cristóbal MarYán, director musical del montaje, explicó que su trabajo consistió en entrar en la historia, comprender al personaje y encontrar la manera de acompañar la meta dramática sin hacer que todo terminara siendo todavía más lúgubre.

Porque esa es precisamente una de las apuestas de “Django con la soga al cuello”: hablar de algo doloroso sin quedarse únicamente en el dolor.

El teatro también tendrá una red de apoyo

La conversación sobre salud mental no se queda únicamente dentro del escenario.

Durante el encuentro con medios se informó que las funciones contarán con apoyo psicológico para quienes pudieran necesitarlo. Para las presentaciones en Culiacán, la Sociedad Artística Sinaloense realizó una colaboración con el Centro de Educación Incluyente y Salud Emocional (CRECE) para brindar acompañamiento durante las funciones.

La obra está recomendada para personas mayores de 12 años. Sin embargo, también se explicó que madres, padres o tutores pueden decidir si consideran adecuado que niñas, niños o adolescentes menores de esa edad asistan, especialmente si existe interés en abrir una conversación familiar sobre salud mental.

Y quizá esa sea una de las cosas más importantes que puede dejar una obra como esta: que después de que se apaguen las luces todavía haya conversación.

Si tú o alguien que conoces está pasando por un momento difícil, pedir ayuda puede hacer la diferencia.

Línea de la Vida: 800 911 2000
Línea de Salud Mental: 667 758 7153

La cita es este sábado en Culiacán

La Sociedad Artística Sinaloense abre su temporada otoño-invierno con una puesta en escena que llega desde una experiencia personal, atravesó la pandemia y terminó convirtiéndose en una historia con presencia internacional.

Temporada SAS

“Django con la soga al cuello” llega a Culiacán para poner sobre la mesa una conversación que sigue siendo necesaria: qué hacemos con la depresión, con nuestras emociones y con aquello que muchas veces no sabemos cómo decir.

La cita es este sábado 12 de septiembre en el Teatro Socorro Astol, con funciones a la 1:00 y 6:00 de la tarde.

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