Alejandro Castro
A los hombres heterosexuales se les permite tener admiración, respeto, incluso deseo por hombres exitosos. A los deportistas, a los actores, a cierto perfil de políticos y empresarios.
Tener afiches y posters pegados en la pared de hombre sudorosos, semi desnudos y musculosos en un acto de admiración y deseo aspiracional que es común en la adolescencia y juventud.
En este momento mundialista, que recién concluyó, ver a los jugadores correr, gritar, quitarse las playeras, barrerse sobre el pasto, abrazar los cuerpos sudorosos de sus compañeros le provoca a los hombres heterosexuales una euforia y un placer muy cercano a lo erótico. La euforia inmediata, poco a poco, se convierte en admiración.

Además de eso, existe el término Bromance que teorizó Lipman-Blumen desde 1976, donde las personas heterosexuales tienen un deseo no sexual hacia otros heterosexuales, con los cuales se tiene una relación de amistad profunda, cariñosa, de cuidado mutuo y respeto. Ese bromance hace cruces emocionales donde se puede enfrentar celos por la amistad, tratos de exclusividad y formas de comunicación únicos que solo se entiende entre los involucrados. Son heterosexuales que prefieren relacionarse exclusivamente con otros heterosexuales.
¿Está confuso? No tanto.
Separemos el bromance de la admiración a personajes públicos. Son dos fenómenos psico-sociales que se parecen mucho, pero van en paralelo, no se cruzan y no son excluyentes.
Ver a Harry Kane, a Messi, a Haaland correr, sudar y emocionarse con sus logros es parte importante del sabor mundialista, la explosión de adrenalina de los cuerpos en el campo es parte del placer de ver el fútbol, ver el desempeño y el esfuerzo físico es el sabor de los juegos.



Admirar la carrera, el trabajo, la disciplina de alguien es parte del proceso del enamoramiento. En el caso del deseo homosocial ese enamoramiento no tiene alcances sexuales, pero si de empatía.
A los jóvenes les pasa algo parecido con las películas de superhéroes o con las películas de acción, donde los actores concatenan escenas de acción que ponen en riesgo la vida con diálogos mordaces y cómicos. Ese personaje se convierte en un modelo a seguir (role model) en la forma de actuar, de relacionarse con otros, de vestir, de vivir la corporalidad y en algunos casos la expresión erótica y sexual, ejemplos son: Tom Cruise en Misión Imposible, todos los James Bonds, Thor, Spiderman, Wolverine, Jason Momoa montando a caballo como jefe supremo de los Dothraki.
¿Ya vieron la película donde Chris Hemsworth es contratado por un multimillonario asiático para defender a su hijo de un grupo de mafiosos que lo quieren asesinar?
E insisto, no hay un deseo erótico ni sexual en esto. Está enfocado a la admiración y la repetición de roles y conductas, pensadas en alcanzar ese ideal de cuerpo, de desarrollo profesional, de desempeño físico, de inteligencia emocional e intelectual.
Por otro lado, está el deseo homosocial que también fue estudiado por Sedgwick (1990) y que denota un sentimiento homófobo y misógino, es decir: los hombres heterosexuales solo tienen relaciones de iguales con otros semejantes a ellos, porque las mujeres no tienen la capacidad para compartir ideas con ellos; además, estas relaciones homosociales están cargadas de homofobia, pues se toman como una masculinidad hegemónica donde lo desigual no cabe, no se permite pensar o sentir diferente y renunciar a la masculinidad y la heterosexualidad es perder valor, según la forma de pensar de estos heterosexuales.
Entonces, estas relaciones homosociales pueden ir desde un sentimiento de admiración por otros heterosexuales exitosos o relaciones de amistad muy unidas y cercanas, hasta la expresión latente de odio por lo que es diferente a la hegemonía patriarcal que se ha intentado imponer por los últimos siglos.
Ese mismo deseo homosocial se puede encontrar en las mujeres heterosexuales que admiran a otras mujeres exitosas o sobresalientes en ciertas áreas. Ya lo cantaba Katy Perry: besé a una mujer y megustó, muy bueno como para negarse, se sintió muy mal, se sintió muy bien.
Escríbanme, yo los leo sobre el Bromance y otro temas.
Alejandro Castro Osuna https://www.facebook.com/ALEJANDROCASTROOS
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Alejandro Castro es originario de Mazatlán y parte de la generación millennial, estudió Turismo en la UdeO y más tarde una maestría en Ciencias Sociales en la UAS. Ha combinado la docencia universitaria con la investigación y la capacitación, además de desempeñarse en distintos espacios públicos: fue secretario técnico de la Junta de Coordinación Política en el Congreso de Sinaloa, secretario particular en la SEPyC y coordinador de proyectos estratégicos en su ciudad natal.
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